JONY CALLEJA

Por años, cuando subía las escaleras al segundo piso del hogar de mi abuela materna, en Concepción, me quedaba pegado mirando este cuadro. Reflejaba un sentido rítmico, y a la vez una nostalgia en el personaje. 

Esa extraña manera de entregarse, a toda costa, a su arte cadencioso. A medida que fui creciendo entré de fondo al mundo de la música, le fui tomando más el peso a esta pintura, porque cada vez más me identificaba con este personaje, que lleva su oficio en su espalda casi como una cruz y a la vez como un trance que juega con su verdad. 

Después de muchos años, me sigo identificando con esta pintura, la cual supe que algún día sería la portada de alguno de mis álbumes. Dejo abierta la invitación a este viaje exploratorio que lleva por título “Tamboril”.

WEB OFICIAL / FACEBOOK / TWITTER / SPOTIFY